viernes, abril 4, 2025
ColaboraciónDe mente abierta y lengua grandeGastronomía

De mente abierta y lengua grande: La fiesta del temol

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Chef Juan Angel | @chefjuanangel

-¡Chicoooo! ¡Chico, Francisco, Pancho… Hijo de tu chingada madre! ¡Ven para acá chamaco!
– Ay amá, ando jugando a la roñaaa-
-Ahorita sigues jugando a la roña, pero antes ve con la Rita, la Aurelia, la Águeda, también con mi comadre Cagüina y diles que a la 1 en punto traigan una jarilla medianona- dijo La Veva mientras con sus manos blancas, llenas de lunares, abría uno a uno los chiles que jalaba de una sarta; con un cuchillo apoyado en el pulgar cortaba la punta, lo metía y después sacaba todas las semillas con una fuerte sacudida… En lo alto de 4 escalones de cemento, sentada en la puerta que conectaba el patio con la cocina, dirigía toda la orquesta que trabajaba afinadamente en el patio y corral:

-¡Gilbertooo! Ay, el hombre está peor que la calma de agosto ¡Apúrate a poner las piedras para atizar!-
-Enanoo, te vas a llevar una pata con el hacha esaaa ¡Cuidado! nomás necesitamos un tercio de leña-
-Yesenia, mucho güiri güiri, ya ponte a lavar la olla chicharronera ¡Si como cantas, lavaras los trates, otra cosa fuera!-
-¡Agustina! pela dos cabezas de ajo antes de irte a chirotear al río-

En el patio y corral contiguo, toda la familia trabajaba a marchas forzadas, eran las 10 de la mañana y la fiesta estaba a punto de comenzar.

En el comedor, sobre la mesa de madera cubierta con hule transpartente, había montones de carne separadas por corte -A ver “Rafai” dile a tu pá que corte los costillares en pedacitos, a ver si “el huevón” ya terminó de atizar…- ordenó La Veva

-Amá, ya está hirviendo el agua, trae los chiles- dijo Verónica, su hija, mientras empujaba la leña en la hornilla contigua a la cocina; mientras que en el patio, Yesenia colocaba la chicharronera sobre las piedras que acorralaban varios palos de mezquite ardiendo con fuerza.

-Rafaiiii, tráeme un pedazo de manteca de la mesa- Rafael subió corriendo los escalones de la cocina, entró al comedor y de regreso, brincó aventando el trozo de grasa desde el segundo escalón -Ay muchacho cabrón, no estamos jugando, es cosa seria, que no vez que a las 2 van a venir las jarrillas- Genoveva, la matriarca, tomó una cuchara y coomenzó a revolver la grasa del cerdito recién sacrificado y una vez disuelta, agregó costillas junto a varios dientes de ajo machacados y bastante orégano; en ese momento, los alrededores sabían que La Veva había sacrificado un cochi -Aaaay La Veva ya está guisando temol, tan sabroso que le sale- decían quienes pasaban por detrás de la barda del corral rumbo al panteón. Después, Verónica sacó los chiles de la olla y los licuó formando una salsa, misma que su mamá vació sobre las costillas.

-Amaaá, ya llegó la Rita con la jarrilla- gritó Chico desde la banqueta…
-Comadreee páselee hasta al fondoooo, aquí en el corral- gritó estrepitósamente La Veva al mismo tiempo que destapaba la olla llenando de aroma toda la calle, de tal forma que de inmediato llegaron también la Rita, la Águeda y la Cagüina con sus jarrillas:

-Muchas gracias comadre. ¡Ya huele a fiesta! Hice unas tortillas de maíz para echarnos el temol- dijo con una sonrisa la Águeda.
-Dios me la bendiga comadre, qué pachangón vamos a darnos con este temol ahorita que lleguen los chamacos de la escuela- conestó emocionada la Cagüina mientras le llenaban la jarrilla con las costillas cubiertas de chile colorado.

-Ay comadre, qué fiestón vamos hacer en la casa ahorita, ya tengo las bolas listas para aventarne unas de harinaa!- agradeció la Aurelia…

Aquella fiesta llena de aromas y sabores no solamente era celebrada en la familia de Genoveva; cada vez que sacrificaba un cerdo, La Veva hacía partícipes a 4 o 5 familias más; aun con los muchos problemas económicos y necesidades que cargaba a cuestas, llenaba jarrillas de temol como agradecimiento a quienes le habían reservado y regalado restos de comida para alimentar al puerco; de esa manera no solo agradecía, compartía su gran sazón y transformaba los comedores de algunas casas en fiestas llenas del sabor inigualable del temol, un plato típico de la Capital del Mundo: San Pedro de la Cueva.

Chef Juan Angel – Licenciado en Periodismo y chef profesional, conductor de televisión, creador de contenidos gastronómicos y embajador de marcas de alimentos.

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