domingo, abril 6, 2025
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Ruta de ideas: Vivimos en “estado líquido”

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Por Magali Romano
Poco antes de morir Humberto Eco dejó su nuevo libro en la editorial para su publicación. El nombre me atrajo rápidamente: “De la estupidez a la locura”. Les confieso que fue hace un par de meses que lo compré, pero le di paso a otros libros hasta que por fin llegó su tiempo, así son los libros.

El libro está compuesto por varios artículos que abarcan los últimos quince años;  deliciosamente seleccionados y acomodados de tal forma que el lector va concientizando y reconociendo el mundo a través de sus ojos tal como lo percibía Eco, aderezados con sus agudos análisis y ejemplos.

Humberto Eco comienza refiriéndose el gran sociólogo de origen Judío Zygmunt Bauman, quien acuñó primero el término de “modernidad líquida” ensayo que publicó en el 2000, para continuar con conceptos como sociedad líquida o amor líquido para definir el actual momento de la historia, si bien, se refería al movimiento del post modernismo presente en la filosofía, literatura, salpicó irremediablemente a la política, a la economía y sobre todo, a las mentes de todos, dando paso a  un mundo provisional, deseoso de novedades un mundo agotador. Me urgía terminar el libro de Eco, para sumirme en Zygmunt Bauman, lo cual siempre le agradeceré a Humberto Eco porque mucho de lo que he manejado incluso en este espacio, él le da forma, le pone nombre y lo explicó como nadie: Bauman dice que la mayor preocupación de todos es que las cosas se queden fijas, pero no podemos detener las porque al mismo tiempo todo es efímero, ahora vivimos aterrados a cumplir años porque perderemos lo que tenemos, el celular la computadora y la ropa siempre están mejorándose por lo que se vuelven desde el momento de adquirirlas liquidas, se van de nuestra vida.

Somos parte del  proceso de “licuefacción” es decir ya no existen los  compromisos que sólo podía romper por ejemplo hasta la muerte; ahora se pueden romper de forma muy veloz. Conceptos como amor, matrimonio, trabajo, que eran casi un pacto sagrado, hoy en día no significan nada.

Estamos acostumbrados a un tiempo veloz, seguros de que las cosas no van a durar mucho, de que van a aparecer nuevas oportunidades que van a devaluar las existentes. Y sucede en todos los aspectos de la vida. Con los objetos materiales y con las relaciones con la gente. Todo cambia de un momento a otro, somos conscientes de que somos cambiables y por lo tanto tenemos miedo de fijar nada para siempre.  Eso está pasando, incluso con  los gobiernos, ¿que significa eso? No estar comprometido con nada para siempre, ni siquiera con la calidad, al fin y al cabo se diluirá con todos los otros aspectos de la vida como todo lo que fluye en el mundo en el que vivimos.

El estado líquido llega hasta a los sistemas de información,  cuantas veces escuchamos en el pasado que las enciclopedias eran el oráculo familiar y hoy por hoy, es impensable que un libro sea el que provea el conocimiento,  de hecho la información va a la par de velocidad de nuestra sociedad y los cambios producidos; en nuestro país incluso los grandes monstruos que secuestraron durante décadas no solo la información, sino también el esparcimiento el conocimiento, el deporte y hasta el arte ahora son relegados por cientos de canales diferentes abiertos, de paga y en internet como Netflix, y a una prensa variada con multitud de noticias y artículos columnistas etc. Una persona no puede abarcar toda la información que se vierte sobre un hecho y a ello ha contribuido enormemente Internet. Ahí entra el estado líquido, la dispersión creciente de la información de nuestro mundo crean una imagen borrosa y extremadamente compleja en nuestra percepción. No hay contradicción, si hay más oferta, pero habrá que ver si esto favorece o no al conocimiento que podamos tener de la realidad o esto crea una situación líquida. Como un líquido en un vaso, en el que el más ligero empujón cambia la forma del agua.

No existe una solución para el estado líquido en el que vivimos, según decía Bauman aún a sus 91 años edad a la que murió, solo, tal vez, tomar conciencia del estado de liquidez en el que estamos angustiosamente enredados, que la inteligencia sea una manera de solidificarnos de nuevo.
 

 

*Magali Romano es periodista cultural para radio y televisión. Trabaja en Telemax desde hace 19 años. Es titular del programa Cóctel desde hace 13 años.


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