jueves, abril 3, 2025
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La Perinola: Defender la verdad

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Por Álex Ramírez-Arballo
El otro día vi en twitter que Steven Pinker, sicólogo, lingüista y divulgador científico canadiense, había hecho junto con miles de personas el juramento público de defender la verdad. Todo esto se trata de una manifestación intelectual y política, una forma de protesta propia -y creo yo que muy adecuada- de los tiempos que vivimos en los que se habla con total impunidad de un término espantoso: “posverdad”.

La posverdad es la forma más radical y siniestra del relativismo y consiste simplemente en que la verdad es lo que los poderosos quieran que creamos que es. Se trata del fracaso del pensamiento crítico y la instauración de la ley de la selva de la información: el que tenga más bytes que trague más pinole.

Eliminar la idea de verdad es un absurdo y un instrumento en las manos de los manipuladores. En el fondo de todo se encuentra un profundo desprecio a la universalidad de la dignidad humana y un deseo repugnante de manipular y subyugar a los más débiles.




Ciertamente estoy a favor de un sano relativismo: hay situaciones, como los gustos personales, por ejemplo, que son absoluta y radicalmente relativas, y debe defenderse su natural subjetivismo. Sin embargo, es necesario que exista un suelo común, como es el de los derechos humanos y el respeto a los valores liberales y democráticos, sobre los que es posible construir una sociedad menos desigual y con proyección de futuro. Todo lo que atente contra la persona debe ser combatido por los ciudadanos y avalado por las instancias del poder público.

Los totalitarismos se alimentan de la manipulación y arrebatan con ello a la masa la posibilidad de combatir bajo una luz semejante: si la verdad es algo que puede crearse a voluntad en los laboratorios de la información y la propaganda, ¿a quién crees tú que beneficiará semejante engendro? La verdad por ello, como bien dice Juan el evangelista, es puente hacia la libertad, porque nos hermana y recubre de una dignidad innegociable.

Yo, pues, como Pinker, hago votos por defender la verdad, que no es jamás un dogma, una trampa discursiva y demagógica, sino algo simple y evidente en sí mismo: el derecho a vivir en paz y a ser respetado que tiene todo ser humano sin importar cuál sea su condición o circunstancia.




 

 

Álex Ramírez-Arballo. Doctor en literaturas hispánicas. Profesor de lengua y literatura en la Penn State University. Escritor, mentor y conferenciante. Amante del documental y de todas las formas de la no ficción. Blogger, vlogger y podcaster. www.alexramirezblog.com


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